Gran Trail Ternua Sobrarbe

Autor: 
JUANITO
Fecha Cronica: 
29/06/2016
Disciplina: 
Carreras de Montaña

Un año más nos encontramos en la línea de salida, pero esta vez en un marco incomparable. Desde el interior del Castillo de Ainsa estamos todos  preparados con nuestros bastones y mochilas atentos al grito de Jon Nieve para salir disparados contra las tropas de los Bolton, pero el invierno no está aquí. Hace suficiente calor como para dudar de los partes meteorológicos de los últimos días que vaticinaban vientos del Norte y alguna nube. A esas horas uno no está para fotos y socializar mucho. A las 5:30 de la mañana lo más apetecible es irse disparado a la camita "sólo un ratito más". Uno que no es nadie, pero sí que tiene rostro se toma el último café en el desayuno preparado por la organización para pasar ya a la zona de control de dorsales y salida. Ya sólo quedan cinco minutos, así que los siete de andadaeh de los Siete Reinos nos ponemos en grupeta . De sobra sabemos que cuando suene el petardazo de salida nos repartiremos por la marea de corredores  al ritmo que le marque a cada uno el cuerpo, que tenemos todo el día por delante.

Dicho y hecho, autorizada la salida no encontramos  los más de 500 corredores con la puerta del castillo como si del Gran Muro se tratase y viniesen lo Otros pisando los talones. Piano piano se va despejando el tapón y conseguimos pasar todos rumbo al primer control y avituallamiento de la carrera en Laspuña (km 15), pasando previamente por El Pueyo de Araguás y por su sierra. Hasta el km 24 no hay mucho desnivel y es muy importante ir estos kilómetros a buen ritmo para tener cierto colchón de en los tiempos de corte en los km 50 y 62. Sobretodo uno que no es nadie en esto del correr, pero sí que tiene rostro y quiere llegar a la fotaza Monrasín en Cruz de Guardia y de Lorenzo en la línea de meta.

Segundo avituallamiento en Badaín (km 25,5) con buenas sensaciones, mucho mejor que el año pasado. He conseguido que la crema solar no se me meta en los ojos con el sudor e ir mejor hidratado controlando las dosis de sales y gominolas. Nos espera la primera subida que afronto con Oscar "Ingeniero de día" y Jordi, así que sacamos ya los bastones de las mochilas y como veo que ninguno de los dos me vaya a llevar en corderetas en plan Hodor  me resigno y voy siguiendo el ritmo que me marcan estos dos galgo-corredores. Esta zona al ser más abierta me da la sensación que no hay tanta humedad como hasta ahora y poco a poco me voy despertando y encontrándome mejor conmigo mismo. En el primer avituallamiento de Laspuña en mi versión de los hechos diré que no veía a Oscar y a Jordi y salí tras ellos por miedo a no quedarme descolgado ya tan pronto, no fue ninguna estrategia a lo Lannister, no soy tan sucio. Pero las casualidades de la vida hizo que ellos fuesen por detrás ya que se entretuvieron en hacerse fotitos y tal, sin acritud.

Hay corredores por todas partes, de todos los tamaños y de todos los lares de nuestra geografía y vecina. Lo bueno que tiene este deporte y nuestro ritmo es que puedes ir hablando con el vecino y compañero de sendero e incluso hacer algún comentario sobre la jornada de reflexión que no estamos pegando.

Ya en el avituallamiento de Saravillo una vez más todos juntos  nos damos cuenta que nos queda la gran subida de la carrera, para mi esta zona es nueva y el recorrido realmente bonito. Una gran subida 6 km y un poco más de 900 m de desnivel por un bosque y paisaje encomiable. Aquí mis compañero de batalla se me escapan, y yo decido ir a mi ritmo y con mis circunstancias. Disfrutando del momento. Me quedan unas 6 horas de carrera y al primero poco más de hora y media para llegar a meta. La subida es tendida, por sendero y algún cortafuego. Por esta zona ya te encuentras ambiente de senderistas animando y con un poco del viento de norte prometido, el invierno se acerca. En el refugio de Labasar, cuarto avituallamiento (km 40,900) me encuentro con Jordi, en uno de esos "bajoncillos" múltiples que te dan en una carrera de estas, lo pongo entrecomillas porque para este hombre de hielo la cosa no pasaba de bache que le duraría hasta Serveto donde resurgiría como un dragón al olor de un costillar tostadito. Así que nos vamos juntos hasta el Ibón de Plan (1920 m) a por la sesión de fotos patrocinada por la organización en un paisaje de postal y así quedó plasmado. Y que la fuerza del hombre lo deje intacto como ha estado durante miles de años.

Desde el Ibón de Plan bajamos por la ruta del km vertical que se organiza en mayo, dura dura dura, que ganas de llegar a Plan (49 km) para meternos un plato de macarrones entre pecho y espalda. Ya empieza a apretar el calor y todavía nos queda lo mejor. En la llegada a Plan una speaker muy simpática me pregunta algo cuando pasopor  la meta de la maratón,  pero yo sin saber qué respondo con un "Aupa!" cuando me pone el micrófono en la boca, es mi muletilla que sirve para todo. Y tanto que sí porque enseguida deduce que con "este aúpa quiere decir que va a seguir a Bielsa", y tanto que sí.

Comemos, a la sombra eso sí. Tony y Oscar que llevaban por Plan ya un rato salen al trote y yo decido mandar  algún mensaje con el móvil diciendo que estoy, y  bien además. Estas cosas antes no las hacía, debe ser algo rollo en plan "lo de la paternidad" y tal. Seguro que en estos momento mi hija está en una supersiesta a la brisa del mar sin quitar ojo al almuerzo de su madre, y justo ahora es cuando surge uno de esos múltiples momento en los que te preguntas y "yo que hago aquí". Pues está claro "jomio", comer un plato de macarrones con tomate y chorizo, eso sí, protegido bajo un árbol del Señor de la Luz, que menuda bombilla, como luce.

Después de todas estas reflexiones provocadas por la pérdida de sales, líquidos y vergüenza, salimos directos a Gistaín, Serveto (km 55,8) y desde aquí disparados a la Cruz de Guardia (2104 m, km 62,3) Gran subida dónde el año pasado sufrí a causa del calor y dónde este culminaba su punto más alto al ruido de gotas de agua contra mi goretex y relámpagos. Se puso de un negro negro que pensaba que se nos iba a caer el cielo sobre nuestras cabezas (uy, perdón, esto es de otra historietax, por tutatis). Los ánimos de  las chicas que estaban  de voluntarias cantando y animando en este punto era increíbles, de 10. No reblaban ante el viento y el agua sin dejar un instante de animar. Yo ya me veía inmortalizado en una foto de Monrasín, pero para mi tristeza veo que no lleva ninguna máquina cuando llego, normal. Uno tiene que estar un poco cansado de tanta foto. Uno que  no es nadie, y tampoco foto de Cruz de Guardia. Para el año que viene.

No nos entretenemos mucho y  empezamos el descenso. Soy tan malo bajando y estoy tan cansado que pierdo a Jordi, para que os hagáis una idea me saca casi media hora en los 9 km de bajada, casi casi para ver un capítulo entero. Y la cosa se hace larga, y pesada, y con mucha piedra, y con mucha agua, y todo muy verde, y llueve y me tengo que poner las gafas de sol, y escucho la megafonía de Bielsa, y entro en el pueblo, y veo a Lorenzo en la línea , y me hace una foto, y...fin. Que la fuerza os acompañe. 

 

 

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#Trail #Sobrarbe
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