XIII CARRERA DE MONTAÑA "LAS MINAS DE REMOLINOS" (17km 750 D+)

Autor: 
TRICAS
Fecha Cronica: 
08/07/2019
Disciplina: 
Carreras de Montaña

Vuelve el turno de noches y como todos ya sabéis, la mejor manera de aderezarlo es participando en alguna competición. Las 8 horas de trabajo sería el plato principal y la carrera un rico postre con el que quedar saciado. Entre las opciones disponibles en el menú, elegí la "XIII Carrera de Montaña las Minas de Remolinos".

Remolinos es una pequeña localidad zaragozana que se encuentra a menos de 40 kilómetros de la capital y es conocida por sus minas de sal. Cuando salgo de trabajar a las 7 de la mañana ya es completamente de día e incluso hace buena temperatura por lo que no da tanta pereza ir directos a una carrera como en otras épocas del año. Preparo equipación y pongo rumbo a la salida que se lleva a cabo a las 9.

Hay tres modalidades diferentes. Una andada y carrera de 9 kilómetros y otra más exigente de 17. Yo, evidentemente, elijo la última. Ya que voy sin dormir, que merezca la pena. El desnivel acumulado no llega a los 800 metros. A priori parece asequible pero no nos engañemos, toda competición aguarda su dificultad.

La semana ha sido un tanto complicada. He compaginado entrenamientos calurosos por la tarde con otros matutinos, haciéndolos directamente al salir del trabajo. Tengo a mi cuerpo descolocado, no sabe cuando le va a tocar dormir. En el fondo es una estrategia, mala seguramente. El gran reto del año es "EHUNMILAK". De esta manera preparo al cuerpo trabajar con fatiga, lo acostumbro a correr durante todas las horas del día y a la falta de sueño. Soy todo un estratega.

Dicho ésto, recalcar que el día anterior realicé un entrenamiento por la zona de el Frasno, mi parque de atracciones favorito, sobre un recorrido de 16 km y 1600 D+. Así me presenté en la salida, lo opuesto completamente a "llegar fresco" pero con la temeridad intacta.

"Al Caloret" Fotos de José Manuel Muñio
Los 2 primeros kilómetros son llanos mientras nos alejamos de la localidad. Mi imprudencia y falsas sensaciones me hacen salir a fuego. Me dejo llevar por la estela de mis compañeros. Me acabo de comprar reloj nuevo y hoy lo estrenaba. Ni siquiera he ordenado la información de la pantalla pero alcanzo a ver que voy a 3:30. Me pregunto si estoy mirando los datos correctos o es que se me ha ido de las manos el ritmo inicial. Enseguida lo averigüe. En el primer repecho de apenas 2 metros mis piernas ardían....

No tengo cabeza alguna. Sabiendo que voy sin dormir, llevo 4000 metros de desnivel acumulado esta semana y en cuanto dan el pistoletazo inicial, salgo como si no hubiera un mañana. Me creo Oliver Atom y no llego ni a Bruce Harper (Orgulloso estaría de mi). Fue ponerse el terreno un poco exigente y ya me tuve que parar a andar. Notaba los músculos muy cargados, más aún con el sofocón inicial. Si mi intención era trabajar con fatiga, la verdad es que he dado en el clavo.

La zona de monte me recuerda mucho a Juslibol. Un continuo sube y baja sobre un terreno arenisco sin ningún tipo de sombra. No son desniveles pronunciados pero tampoco te dan tregua. A ésto me refería con lo de la dificultad. No solo hay que tildar de exigente a carreras con kilómetros verticales o largas distancias. Igual pasa en el asfalto al hablar de una 10k o maratón. Solemos caer en error al pensar en cuanto más tiempo, más difícil. Cada prueba tiene sus características. Yo, particularmente, sufro mucho más en carreras como la que me atañe hoy a otras de ultra fondo.

Visto como respondía mi cuerpo a las primeras dificultades, decidí soltar el freno del acelerador buscando volver a encontrar una respiración menos entrecortada. Si le añadimos las altas temperaturas (Hoy Zaragoza ha sido la capital más calurosa de España: 37º), tenemos el quit completo. Las vistas en carreras son curiosas, grandes llanuras que se pierden en la lejanía. Mi mente divaga y mi cuerpo se deshidrata mientras recorremos múltiples toboganes. En un momento dado llegamos a una bifurcación donde se separaban las 2 carreras. Por esta zona habíamos pasado anteriormente. ¿Estaríamos haciendo el mismo bucle? Al principio me rallo pensando si vamos a repetir trazado. Lo curioso es que al finalizar la carrera, viendo la ruta, ésta es circular. Misterios sin resolver...

Haciendo el cabra. Fotos de Marisa Palacios
Seguimos con la carrera. Una vez cambiado el ritmo, me siento mejor. Ando en las subidas e intento apretar en las zonas más favorables. Sobre el kilómetro 10 nos encontramos en la zona más alta de la carrera, coincidiendo con el avituallamiento. A partir de aquí y hasta la meta, el terreno es más favorable. En continua bajada. Nos encontramos con un par de descensos bastante exigentes. Al principio de primavera lo hubiera afrontado con mucho miedo. Hoy me siento más seguro y bajo alegremente. Incluso adelanto a mi compañero David. Sabiendo lo ineficaz que soy en las bajadas, me da un plus de confianza. Mis condiciones en montaña están mejorando.

Volvemos a un pequeño repecho y me vuelve a adelantar. Le empiezo a perder de vista pero por el contrario, me voy acercando a otro compañero. Siempre te da motivación el tener alguien delante. Te hace esforzarte. Si me hubiera quedado solo, enseguida habría desconectado. De esta manera, sigo con tensión competitiva. Lo adelanto mientras recorremos un barranco. Al salir de éste, una sorpresa en forma de muro. Un pequeño repecho muy vertical pero que a estas alturas parece el Anglirú. Los superamos y ya, ahora si, es todo favorable. 

Antes de desembocar en el pueblo, llegamos a la ermita del Cristo de la Cueva. Un tramo de escaleras nos separan de las primeras calles. Las bajo mientras adelanto a otro corredor y directos a meta. Acabamos bajo un sol de justicia y bastante agotado. Son ese tipo de finales en el que te preguntas: ¿Para que me habré apuntado? ¿De verdad era necesario este sofocón?.

Me hidrato y acudo al campo de fútbol a ducharme. Soy el único. Me imagino que he sido el ganador y mis rivales ni siquiera han llegado a meta aún. La verdad es que habían habilitado también los vestuarios del polideportivo y la gente había decidido ir ahí. Mientras me cambio, las preguntas que me había hecho anteriormente ya habían obtenido respuesta. Claro que merecía la pena. He conocido un pueblo y terreno nuevos, he sufrido pero he entrenado a la vez de forma exigente y lo mejor de todo, ahora voy a dormir como un bebé.


¡VA POR TI PRIMO!

Tiempo: 01:33:34
Clasifiación: 13
Participantes: 80

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